Plantas de Tratamiento de
Aguas Residuales
Soluciones avanzadas para un tratamiento más eficiente y sostenible
En el tratamiento de aguas residuales, los desafíos no se limitan a la desinfección. Altas concentraciones de amoníaco, compuestos fenólicos, olores persistentes y acumulación de lodos son solo algunas de las dificultades que comprometen la eficiencia operativa y el cumplimiento normativo de las PTAR. El dióxido de cloro ofrece una solución completa, eficaz y respetuosa con el medio ambiente para abordarlas
¿Por qué el dióxido de cloro es
ideal en aguas residuales?

Alta efectividad a pH elevado:
Funciona eficientemente en entornos alcalinos donde otros desinfectantes pierden eficacia.

Biocida de amplio espectro:
Elimina coliformes, legionella, salmonella, staphylococcus aureus y virus como Poliovirus I y colifagos, presentes en los efluentes secundarios.

Control de olores:
Oxida gases como sulfuro de hidrógeno, amoníaco y compuestos orgánicos volátiles (COV), eliminando el mal olor y reduciendo la corrosión de equipos.

Reducción de DQO y DBO:
Oxida materia orgánica compleja sin reaccionar con el amonio, lo que mejora la calidad del efluente final.

Alternativa eficiente a los sistemas UV:
Alternativa eficiente a los sistemas UV: Requiere menor mantenimiento y ofrece una acción prolongada.
Estadístico de Resultados en PTAR
| Indicador de mejora | Impacto con dióxido de cloro |
|---|---|
| Reducción de olores en digestores | Hasta 95% |
| Mejora en la sedimentación de lodos | +20% |
| Eliminación de biofilm en tuberías | Eficacia comprobada |
| Reducción de compuestos fenólicos y sulfuros | Alta eficacia en contacto corto |
| Reducción de coliformes fecales | ≥ 99.9% |
Aplicaciones específicas
- Oxidación y desinfección primaria y secundaria.
- Control de olores en digestores de lodo.
- Limpieza de líneas y tanques con presencia de biopelícula.
- Reducción de contaminantes persistentes: cianuros, fenoles, sulfuros.
- Mejora de indicadores regulatorios para vertimientos.
Ventajas técnicas y operativas
- No genera subproductos cancerígenos como los trihalometanos (THM).
- Menor corrosión en comparación con el cloro gaseoso o hipoclorito.
- Mayor estabilidad y acción prolongada en el sistema de tratamiento.
- Fácil integración a procesos existentes mediante dosificación continua.
- No requiere ajuste de pH para ser efectivo (rango 4–10).